El western “Appaloosa” o cuando quiebra el Estado de Derecho

Hace unos días por fin pude ver completa (cortesía de Telemadrid) la película Appaloosa, dirigida por Ed Harris. Trata sobre la vida de un sheriff (Ed Harris) y su ayudante (Viggo Mortensen) en el pueblo de Appaloosa (Nuevo Mexico) en 1882. Un western impecable, con el personaje antagónico de Jeremy Irons como el delincuente al que el sheriff y su ayudante pretenden desenmascarar.

La verdad es que el género western puede parecer áspero al principio, pero pasa como con la lectura, cuanto más libros lees más aristas y encanto le encuentras. Es verdad que para apreciar este género cinematográfico sin desfallecer al primer intento me fue de gran ayuda haber visto las grandes obras de Clint Eastwood como “El jinete pálido” o “Sin perdón”.

Pues bien, viendo Appaloosa (con esa mezcla de paisaje seco del oeste americano con iglesias misioneras propias de Nuevo México), me vino a la cabeza la importancia de conservar y de mejorar continuamente las instituciones garantes de un buen Estado de Derecho.

En Appaloosa el ayudante del Sheriff (Viggo Mortensen) es una persona íntegra y leal, que no se deja corromper y que siempre actúa dentro de los límites de la Ley. Pero hete aquí que tras haber detenido y probado en juicio la culpabilidad del principal delincuente de la zona (Jeremy Irons) (un juicio presidido por un juez llegado ex professo de otra ciudad, lo que demuestra la fragilidad y provisionalidad de las instituciones en el Oeste americano de fines del XIX), dicho delincuente consigue en apelación que se declare el juicio nulo y además el indulto del presidente de Estados Unidos.

Después de haber peleado sin casi medios por juzgar con garantías al delincuente y por confinarlo en una cárcel a pesar de los intentos de su banda por liberarlo, el ayudante del Sheriff comprueba como ese delincuente (llamado Randall Bragg) es un hombre libre por un indulto presidencial del que no han tenido notificación. Es entonces cuando Randal Bragg se pasea por el pueblo de Appaloosa como dueño y señor y decide regentar un hotel al que todos los habitantes rinden pleitesía.

Tras los rumores de destitución del sheriff por presión del propio Randall Bragg, el ayudante del sheriff (Viggo Mortensen) no puede más y decide dejar atrás sus convicciones legalistas y tomarse la justicia por su mano asesinando al bandido Randall Bragg en un duelo a plena calle. El ayudante del Sheriff se arriesga a asesinar al bandido indultado para ayudar así a su jefe el Sheriff, al ver como la justicia ha permitido que el presidente indulte a un delincuente sin consecuencias. La película finaliza con el ayudante del Sheriff (Viggo Mortensen) alejándose de la localidad hacia un destino desconocido pero con la conciencia tranquila de haber librado a su amigo el Sheriff de una destitución que hubiera provocado el bandido indultado.

La gran enseñanza de este western es que cuando el Estado de Derecho se agrieta por mor de la corrupción o por un mal funcionamiento de las instituciones que deben garantizarlo, hasta los seres humanos más probos terminan por desconfiar de las instituciones y tomar la justicia por su mano. Saquemos pues esta enseñanza de ese gran western que es Apaaloosa, que transcurre a miles de kilómetros de distancia y hace más de un siglo pero que podría ser muy cercano a nuestras instituciones si no se remueven los obstáculos que impiden un eficaz funcionamiento del Estado de Derecho

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